La Decantación
El
tema de la decantación nunca ha estado exento de cierta polémica
ya que son diversas voces las que opinan de diferente manera a la hora de decidir
qué vinos se han de decantar y cuáles no. Aquí nos haremos
eco de algunas de estas opiniones. (Fuente: Vinos y
Restaurantes)
Decantar se le llama a traspasar el vino de una botella a un envase diseñado
para tal fin. El objetivo de dicha práctica obedece, por regla general,
a dos motivos: limpiar el vino de los sedimientos o posos que quedaron en botella
tras el proceso de elaboración u oxigenarlo después de haber estado
encerrado mucho tiempo en el recipiente que lo contiene. Los más puristas
comentan que la decantación implica exclusivamente la primera premisa
y llaman "airear el vino" al tema de la oxigenación, sin embargo,
son una minoría y es habitual que cuando se habla de decantar se haga
referencia a ambos fines.
La polémica
El problema del tema de la decantación viene a la hora de decidir qué
vinos necesitan "oxigenarse" para mostrar todas sus cualidades
y cuánto tiempo. Además hemos de tener en cuenta el hecho de que
a veces podemos caer en una contradicción: existen vinos que si bien
pueden necesitar una decantación para eliminar los restos de sedimentos,
por otro lado, llevan tantos años en botella que decantarlos sería
un error: la excesiva oxigenación acabaría matándolos (hay
que tener en cuenta que la decantación puede eliminar la estructura y
aromas de algunos vinos) ¿Qué hacer en estos casos? Hipótesis,
sobre lo que hay que decantar y lo que no, existen muchas. Los más radicales
están a favor de decantar casi todos los vinos, otros se llevan las manos
a la cabeza y argumentan que tan sólo unos pocos son susceptibles de
seguir este método y los hay que siguen sus propias reglas. Algunos de
ellos apuntan que blancos, espumosos, rosados, elaborados con pinot noir, añadas
con más de diez años en botella o vinos de estructura frágil
no es aconsejable decantarlos. Y esto último suele ser la norma general
que más se sigue.
Cuando se complican las cosas
Aquellos vinos que necesitan oxigenarse para despertar sus aromas y cualidades
pero que a la vez no es aconsejable decantarlos podernos optar por la alternativa
de abrir la botella un tiempo antes de servir. Ayudará a que el vino
muestre todo su encanto y a la vez evitará que un exceso de oxígeno
"se lo coma" ya que el estrecho cuello de la botella impedirá
que se "airee" demasiado.
Para aquellos que contienen posos o sedimentos pero que tampoco es recomendable
decantarlos, se recomienda dejar la botella en posición vertical durante
24 horas para después descorcharla y verter el líquido con sumo
cuidado en la copa, vigilando que los sedimientos no caigan.
Lo más recomendable es que, si desconocemos el comportamiento del vino
ante la decantación, consultemos con aquel profesional que lo domine.
Particularmente lo ideal sería decantar exclusivamente aquellos jóvenes
bien estructurados que necesiten ser despojados de posos o sedimentos. El resto
puede solucionarse utilizando la copa tal y como hemos explicado lineas arriba.
¿Cómo
decantar un vino?
La botella ha de permanecer en posición vertical un mínimo de
24 horas. Una vez descorchada verteremos el líquido suavemente, de manera
que se deslice por el cuello del recipiente sin formar burbujas. Evidentemente
hay que evitar que el poso caiga en el decantador. Algunos críticos señalan
que para ello hay que observar atentamente el cuello de la botella e incluso
se pro pone acercar la luz de una vela al vidrio para comprobar que el poso
no ha llegado. Esto es así porque una vez el sedimento alcanza el cuello
del envase es momento de dejar de servir. Huelga decir que los restos de vino
que se depositan al final de la botella no hay que verterlos. El tiempo que
el elaborado ha de permanecer en el decantador dependerá del tipo de
vino aunque lo máximo que aconsejan algunos críticos se establece,
solo para los más jóvenes, en una hora. El decantador suele ser
un recipiente de cristal transparente con una base ancha, cuello largo y algo
estrecho. Nunca deben limpiarse con detergente, basta simplemente con agua tibia.
Una regla de oro es no mezclar dos botellas en un mismo decantador ya que si
una de ellas no estuviera en buen estado estropearía la otra.
¿Y POR QUE ELIMINAR LOS POSOS?
Los sedimentos suelen eliminarse por varias razones, entre ellas, una estética,
ya que afean el aspecto del vino -y puede dar lugar a que se piense que es defectuoso-
y la segunda, puramente práctica: algunos enólogos prefieren mantener
los posos en vinos que permanecerán un tiempo en botella para que estos
ayuden a conservar las cualidades del elaborado.
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