El vino y las enfermedades coronarias

El Consumo Moderado de Vino Reduce el Riesgo de Padecer Enfermedades Coronarias

Cada vez son más los estudios que ponen también en evidencia las propiedades anticancerígenas de este producto. Consumir vino y cava de forma moderada reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares hasta en un 50%, según estudios aparecidos en prestigiosas revistas internacionales como el British Medical Journal (BMJ). Un ensayo clínico realizado en Dinamarca sobre una población de 13.000 personas, cuyos resultados fueron publicados en BMJ en 1995, dejaba claro que las personas que tomaban vino moderadamente reducían sensiblemente el riesgo cardiovascular, así como las posibilidades de sufrir otras enfermedades mortales.

Tres años antes, en 1992, otro estudio realizado para la revista Circulation puso de manifiesto el efecto protector de esta bebida contra la patología coronaria. En naciones como España, Francia o Portugal ha quedado claro que incluir el vino como un componente más de la alimentación mediterránea es claramente beneficioso. Las investigaciones subrayan que la mortalidad coronaria en este área geográfica es notablemente inferior a la que registran los países nórdicos.

Pero el vino no protege solamente contra la enfermedad cardiovascular, sino también contra el cáncer. De hecho, la tasa española de tumores de mama se sitúa en 46, un nivel sensiblemente inferior al de países como Bélgica, donde asciende a 79. Según el doctor Antonio Salgado, asesor científico de FIVIN y facultativo del Hospital Vall d`Hebrón de Barcelona, el efecto beneficioso del vino está basado en la acción de los polifenoles, cuyo poder antioxidante supera incluso al de la vitamina E.

"En cuanto a su efecto anticancerígeno, aunque todavía debemos ser cautos en este punto, parece claro que tiene mucho que ver con sus propiedades anti-inflamatorias. Los ensayos realizados han mostrado ya el carácter protector del vino a la hora de producir una disminución de la degeneración neoplásica en cultivos celulares", señala el especialista

Hoy en día, nadie pone en duda que el vino es un alimento fundamental de la alimentación mediterránea, considerada la más saludable por la gran mayoría de la comunidad científica internacional. Esta afirmación fue respaldada en el I Congreso de Barcelona sobre la Dieta Mediterránea, celebrado en 1996, en el que se consideró el vino como un alimento más. Esta declaración, consensuada por la OMS y la FAO, afirma que "son características esenciales de la dieta mediterránea tradicional el consumo de cereales, legumbres, frutas, verduras, frutos secos y pescado. Estos alimentos se condimentan habitualmente con aceite de oliva y se acompañan de un consumo moderado de vino en las comidas".

La Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN) se dedica a difundir el efecto beneficioso del vino y el cava sobre la salud en el ámbito europeo. Desde su creación en 1992, sus expertos trabajan en la investigación de las propiedades de estos productos y su repercusión en el organismo humano.