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Historia La historia de Bodegas
Muga está ineludiblemente ligada a la de la familia Muga.
En 1932 se funda Bodegas Muga. Sus fundadores, el matrimonio formado por
Isaac Muga y Aurora Caño, procedían de familias con una profunda vinculación al
mundo del vino. Desde esa fecha, los vinos Muga han ido alcanzando prestigio y
fama mundial, pasando en poco más de 30 años de elaborar unos pocos miles de
kilos de uva, a más de un millón y medio en la última vendimia. En la
actualidad, nuevas generaciones Muga siguen incorporándose al negocio,
convirtiendo Bodegas Muga en todo un símbolo de tradición familiar.
La viña Suelo y clima se unen para ofrecer la
perfección.
Los viñedos de Bodegas Muga, enclavados en las faldas de los Montes Obarenes,
de orientación este / sur, forman terrazas que soportan pequeñas superficies de
terreno.
Los suelos en esta zona son mayoritariamente arcillo / calcáreos, y en menor
proporción arcillo / ferrosos y aluviales. Estos suelos se subdividen en
pequeñas entidades, con variaciones en sus propiedades físicas y químicas que
las hacen poseer una personalidad propia muy definida. Este aspecto es
especialmente importante cuando la variedad mayoritaria es tempranillo, una de
las variedades del mundo en la que mejor se definen las características del
suelo por la cata de sus vinos.
La experiencia nos ha enseñado a valorar uvas de distintos suelos por sus
diferentes virtudes para extraer el máximo potencial enológico. Otras variedades
utilizadas en menor proporción, pero que ayudan a equilibrar y mejorar el
tempranillo son mazuelo, graciano y garnacha.
El valle del Río Oja (RIOJA) disfruta de un clima peculiar definido, por un
lado por su singular geografía y orientación y, por otro, por los climas
circundantes: Mediterráneo, Atlántico y Continental se conjugan en gran armonía,
creando un espacio climático idóneo para la uva.
Este maremagno de influencias climáticas y suelos concurre en apenas 20 km a
la redonda y define un ciclo vegetativo largo en el que la uva y todos sus
componentes cumplen una maduración delicada, prolongada y compleja que es sin
duda ninguna la clave del potencial de calidad de esta zona.
La Bodega Escrupulosamente fieles a los métodos
más tradicionales en la elaboración de sus vinos, Bodegas Muga emplea en todo el
proceso, tinos y cubas de roble.
En Muga realizamos nuestras propias barricas y tinos de roble. Realizamos
todos nuestros procesos de elaboración, crianza y almacenaje en madera de roble.
Nuestras barricas de roble francés y americano se renuevan con una frecuencia
máxima de diez años.
Para Bodegas Muga la tradición es un modo de vida y como tal, a estas alturas
de su historia, es casi cédula de ley. Una tradición que se sustenta en los
nobles volúmenes de la madera ya sea en forma de tinas, barricas, vigas o
pilares. Muga ha proyectado la hechura de los envejecimientos rotundos donde las
reglas oficiales de los mínimos se sobrepasan con crianzas que parecen reservas
y reservas que parecen grandes reservas. No obstante, aunque pueda resultar
paradójico, esta filosofía de trabajo no les ha impedido ser una de las primeras
bodegas que han hecho vinos que sintonizan con los nuevos tiempos.
PRADO ENEA Gran Reserva 1996
Tempranillo 80% · Garnacha, Mazuelo y Graciano
20%
Arcillo-calcáreo y aluvial
Junto a las uvas del Torre Muga, las uvas de Prado Enea son
siempre las últimas en entrar en la Bodega. Con esto nos aseguramos una
maduración óptima. La uva fermenta siempre en depósitos de roble de 10.000 Kg.
de capacidad sin control de temperatura ni adición de levaduras. La maceración
es variable pero puede prolongarse hasta veinte días. La crianza de este vino es
de doce meses en depósitos de roble de 16.000 litros, treinta y seis meses en
barricas de roble (mínimo), y treinta y seis meses (mínimo) en botella. Tras la
crianza se realiza una ligera clarificación con albúmina.
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