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En el año 1850 es cuando Pierre Groult empieza a comercializar su Calvados. Gracias a su trabajo le otorgan una medalla de oro en el concurso Agrícola de Lisieux el 30 de julio de 1893, esto lo animará para dedicarse por completo a desarrollar esta actividad. Roger Groult, su nieto toma de joven la sucesión, gracias a la calidad del Calvados de su padre y de su abuelo, obtendrá numerosas medallas de oro y premios entre 1934 y 1948. En 1950 construirá una nueva bodega. El 1 de octubre de 1975, Roger Groult y sus hijos constituyen una sociedad que les permitirá mejorar las instalaciones.
Los métodos de elaboración son respetados desde hace cuatro generaciones. La sidra se elabora de una mezcla de manzanas sanas provenientes de la propiedad y del vecinaje inmediato a fin de conservar su origen. De las 30 ha de la propiedad, 15 están plantadas de manzanos para sidra tradicionales "de tronco alto" y 8 lo están de manzanos "de tronco bajo". Cada año se obtienen de ellas entre 200 y 300 toneladas de manzanas.
Varios productores seleccionados de la vecindad entregan su cosecha de manzanas como complemento para la fabricación de los mostos. Según el año, se procesan entre 400 y 800 toneladas de manzanas para sidra. La manzana de sidra poco tiene que ver con la de mesa. Se han clasificado varios centenares de manzanas de sidra. De la proporción entre las cuatro grandes familias de manzanas, dulces, amargas, amargas suaves y las aciduladas, obtendremos una sidra equilibrada y un Clos de la Hurvanière, Saint-Cyr-du-Ronceray ROGER GROULT desde 1850 Calvados armonioso.
En el arte del coupage de las diferentes variedades, transmitido de generación en generación, está el secreto de nuestro calvados. La gama de "Calvados Pays d'Auge" se comercializa en seis calidades: Tres calvados con un determinado número de años de envejecimiento, y tres combinaciones de variedades de calvados Hors d'Age - o fuera de envejecimiento -.
Vieux Calvados 8 ans d'age
Es un calvados noble, digno de ser bebido solo. Un calvados suavizado por el tiempo, el aguardiente ha perdido su agresividad conservando su fuerza, los aromas son más complejos pero siguen conservando su especificidad. Su buena persistencia aromática lo hacen recomendable para beber como se hace a la Normanda, a temperatura ambiente, y para acompañar los quesos de la zona.
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